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Respiración artificial: Cuando el gato ha dejado de respirar por cualquier causa, se requiere restablecer la acción por medio de "respiración artificial", lo mismo en los casos en que suponemos que ha ocurrido un síncope cardíaco, pues aunque el animal sigue respirando débilmente, la cesación de la actividad del corazón dejará sin oxígeno al cerebro, por lo que el daño o la muerte cerebral es inminente; en este caso, la respiración artificial se debe combinar con el masaje llamado "resucitación cardiopulmonar".
La técnica más elemental consiste en colocar al gato acostado de espaldas y proceder a "bombear" sobre su pecho, entre sus costillas, de modo que se estimulen los pulmones y el corazón; la cabeza del gato debe descansar por debajo de su cuerpo para obtener mejores resultados; si no se produce ningún cambio, habrá que utilizar la técnica de "boca a nariz", o sea, soplar con fuerza en la nariz del animal para llenar con aire sus pulmones y estimular su funcionamiento.

