Muchas veces ocurre que, por desconocimiento, comodidad o por buscar una "economía", se cae en las manos de los falsos veterinarios, los cuales sin ninguna preparación adecuada recetan, operan, hacen tratamientos y, hasta a veces, hospitalizan a una mascota, generando en ella un daño físico e incluso la muerte de ella, con todo el daño psicológico y afectivo para la familia, lo cual es más grave aún cuando dentro de esta familia se incluye un niño.